El informe Diligent Governance Trends 2025 señala que el 72 % de las organizaciones ya identifica la reputación como uno de sus tres principales riesgos corporativos, situándose al mismo nivel que la ciberseguridad y el cumplimiento normativo. Yusuf Laroussi, experto de la agencia another, destaca que las empresas que prosperarán serán aquellas que logren convertir su propósito en un sistema medible, gobernable y visible. Según cifras de la OECD, actualmente solo el 40 % de las personas confía en que las corporaciones actúan en beneficio del interés público, lo que obliga a las organizaciones a pasar de las promesas poéticas a la evidencia tangible en su gobernanza.
De la narrativa a la coherencia operativa La era del Purpose 2.0 exige que las compañías integren su razón de ser directamente en la estrategia de negocio y no solo en sus campañas publicitarias. De acuerdo con el reporte Technology Vision 2024, el 67 % de las personas demanda claridad sobre cómo las empresas emplean la IA en sus procesos internos. Las organizaciones deben demostrar capacidad para mitigar sesgos, proteger la privacidad y garantizar que los sistemas automatizados reflejen valores humanos, elevando la responsabilidad digital a un nivel de liderazgo estratégico.
El riesgo reputacional en la agenda directiva La gestión de la reputación ha dejado de ser una tarea exclusiva de los departamentos de comunicación para convertirse en una prioridad de las juntas directivas.
Claves del Purpose 2.0 para fortalecer la confianza y la gobernanza empresarial Ante la creciente desconfianza global, las empresas adoptan el Purpose 2.0 para convertir sus valores en sistemas medibles y gobernables que aseguren su valor financiero. En la visión de Laroussi, el liderazgo no pertenecerá a quienes prometan más, sino a quienes logren demostrar mejores resultados a través de la transparencia y la generación de evidencias sólidas ante sus grupos de interés.
Responsabilidad tecnológica y transparencia La irrupción de la inteligencia artificial ha introducido nuevos desafíos para la confianza corporativa. En este sentido, la reputación se construye en la intersección de la coherencia y la acción, especialmente en los procesos que no son visibles al público. Datos de Anthesis Group refuerzan esta necesidad de cambio, al revelar que el 68 % de los consumidores percibe una exageración en los compromisos sociales o ambientales de las marcas. El Cisco 2024 Data Privacy Benchmark Report indica que el 72 % de los usuarios manifiesta preocupación por el manejo de sus datos personales. Bajo el marco del Purpose 2.0, la ética tecnológica se convierte en una oportunidad reputacional. Yusuf Laroussi, Chief of Staff LATAM de la agencia another, explica en tercera persona que el propósito ya no debe medirse por la estética del discurso, sino por la disciplina aplicada en cada decisión.