En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la doctora Marion Alleyne, neuróloga pediatra de Hospiten Paitilla, destacó la importancia del diagnóstico temprano del Trastorno del Espectro Autista (TEA) como un factor determinante para mejorar significativamente el desarrollo infantil y la calidad de vida de los pacientes. El TEA es definido por la especialista como una condición del neurodesarrollo de origen biológico que afecta el funcionamiento cerebral y la configuración del sistema nervioso. Estudios indican que el 65% de los niños diagnosticados antes de los 2.5 años presentan mejoras clínicas notables, en comparación con el 23% de quienes reciben el diagnóstico posteriormente. La experta subrayó que la plasticidad cerebral en los primeros años de vida permite maximizar los resultados de las terapias, favoreciendo el desarrollo cognitivo, el lenguaje y la autonomía futura, facilitando la integración en entornos educativos regulares y actividades sociales. Desde la perspectiva médica, el manejo del TEA requiere un equipo conformado por neuropediatras o psiquiatras infantiles, psicólogos clínicos, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales. Alleyne enfatizó que el plan de tratamiento debe ser estrictamente personalizado, basándose en las fortalezas y desafíos específicos de cada niño. Esto implica definir objetivos alcanzables y adaptar la intensidad de las terapias al contexto familiar y escolar del paciente. En el contexto local, datos del Servicio Nacional de Discapacidad (SENADIS) indican que entre 2008 y 2021 se certificaron 967 personas con esta condición, con una mayor prevalencia en varones, aunque el país aún no cuenta con un censo actualizado. La doctora Alleyne hizo un llamado a los padres para actuar de inmediato ante cualquier señal de alerta, recomendando la consulta pediátrica y la valoración multidisciplinaria como la «regla de oro» para marcar una diferencia significativa en el futuro del infante. La neuróloga señala que la regresión del desarrollo es uno de los indicadores más críticos, ocurriendo cuando el niño pierde habilidades previamente adquiridas. Indicadores principales de sospecha: Falta de respuesta al ser llamado por su nombre, contacto visual limitado y escasa imitación de gestos, dificultades en el juego simbólico y sensibilidad sensorial, movimientos repetitivos y rigidez ante cambios de rutina. La doctora Alleyne explicó que el diagnóstico no se basa en una única prueba médica, sino en una evaluación clínica integral que incluye la observación del comportamiento y el uso de herramientas especializadas como ADOS-2, ADI-R, M-CHAT-R/F y ASQ-3 para evaluar las diversas áreas del desarrollo. La evidencia científica presentada por la especialista demuestra que la intervención temprana impacta positivamente en el pronóstico.
El diagnóstico temprano del Trastorno del Espectro Autista es clave para el desarrollo infantil
Los expertos subrayan que la detección temprana del TEA antes de los 2.5 años aumenta significativamente las posibilidades de una mejora notable en el desarrollo del niño. Un enfoque multidisciplinario y la terapia basada en la plasticidad cerebral son fundamentales para ayudar eficazmente a los niños con autismo, mejorando sus habilidades cognitivas, lenguaje e integración social.