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9 de enero de 1964: el día en que Panamá se cansó de pedir permiso

En enero de 1964, estallaron protestas masivas en Panamá, que se convirtieron en enfrentamientos armados con la policía estadounidense en la Zona del Canal. Los hechos dejaron víctimas mortales y marcaron un punto de inflexión en la historia del país, acelerando las negociaciones para la reversión del Canal.


9 de enero de 1964: el día en que Panamá se cansó de pedir permiso

9 de enero de 1964: el día en que Panamá se cansó de pedir permiso. Se produce una confrontación y la bandera panameña resulta rota. Los disturbios se expanden y derivan en enfrentamientos armados. La crisis deja 21 panameños muertos y aproximadamente 465 heridos. Panamá rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos. 1977: Se firman los Tratados Torrijos–Carter, que establecen el camino para la reversión del Canal. 1999: Panamá asume el control total del Canal, culminando un proceso iniciado tras los sucesos de enero de 1964. Lo ocurrido ya no podía ser contenido como un disturbio aislado ni reducido a un conflicto local. Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno panameño tomó una decisión histórica: romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos. La medida colocó el conflicto del Canal en el centro del escenario internacional y evidenció que el modelo de administración de la Zona del Canal había llegado a un punto insostenible. La ruptura diplomática representó un quiebre definitivo en la relación bilateral y marcó el momento en que Panamá elevó su reclamo soberano a una escala global. Un impacto que trascendió la capital. Los sucesos del 9 de enero no se limitaron a la ciudad de Panamá. La tarde del jueves 9 de enero de 1964 encontró a Panamá atrapada entre dos banderas y una herida abierta desde 1903. En la Zona del Canal, territorio administrado por Estados Unidos y vedado para los panameños, una decisión que parecía administrativa terminó por detonar la mayor crisis política, social y diplomática del siglo XX en el país. Lo que comenzó como una disputa por un símbolo se transformó, en cuestión de horas, en un estallido nacional que dejó 21 muertos, 465 heridos, una ruptura diplomática sin precedentes y un antes y un después en la lucha por la soberanía. Un conflicto incubado por décadas. Desde la firma del Tratado Hay–Bunau-Varilla, Panamá quedó excluida del control de una franja estratégica de su propio territorio. La Zona del Canal operaba como un enclave extranjero, con leyes, autoridades, policía y símbolos distintos a los del resto del país, una realidad que durante décadas alimentó tensiones constantes y un sentimiento de humillación nacional. La presencia de una frontera interna, custodiada y administrada por otro país, convirtió la cuestión canalera en un tema permanente de fricción política y social. A lo largo de los años, protestas, reclamos diplomáticos y episodios de confrontación marcaron una relación desigual que se arrastraba desde la separación de Panamá de Colombia. En 1963, en un intento por reducir tensiones, se alcanzó un acuerdo que permitía el izado conjunto de las banderas de Panamá y Estados Unidos en determinados sitios de la Zona del Canal. El acuerdo, lejos de cerrar la herida, dejó al descubierto lo frágil del equilibrio. El detonante del 9 de enero. El 9 de enero de 1964, un grupo de estudiantes del Instituto Nacional se dirigió a la Balboa High School con el objetivo de izar la bandera panameña, amparados en el acuerdo previamente alcanzado. La presencia de los estudiantes generó resistencia entre residentes de la Zona del Canal y autoridades locales. Durante el enfrentamiento, la bandera panameña resultó rota, un hecho que rápidamente se propagó por la ciudad de Panamá y se convirtió en el símbolo del agravio. La noticia corrió con rapidez, encendiendo la indignación popular y transformando un incidente puntual en un conflicto de alcance nacional. La ciudad en tensión. Mientras los enfrentamientos se concentraban inicialmente en la Zona del Canal, la reacción no tardó en extenderse. Grupos de ciudadanos se movilizaron, se registraron disturbios y el ambiente se tornó caótico en distintos puntos de la capital. Las calles se llenaron de confusión, rumores y una creciente sensación de agresión por parte de la policía zoneita encargada de la seguridad en la zona del canal. El Instituto Nacional, históricamente vinculado al pensamiento nacionalista y a la defensa de la soberanía, volvió a colocarse en el centro de la escena. Su participación no fue casual: desde décadas atrás, el plantel había sido un foco de activismo y de rechazo al control extranjero sobre territorio panameño. La escalada y la violencia. La crisis escaló rápidamente. Fue la consecuencia de décadas de exclusión territorial y el punto exacto en el que Panamá decidió que la soberanía no era negociable. Desde entonces, la historia del Canal dejó de escribirse solo en inglés. En distintas provincias se registraron manifestaciones y expresiones de rechazo, consolidando un sentimiento de unidad nacional frente a lo ocurrido en la Zona del Canal. El país entero asumió el conflicto como propio. Desde entonces, la fecha quedó grabada en la memoria colectiva como un símbolo de resistencia y afirmación nacional, más allá de las fronteras políticas o sociales. El camino hacia la soberanía. Lejos de quedar como un episodio aislado, el 9 de enero de 1964 se convirtió en el antecedente directo de las negociaciones que, años después, conducirían a los Tratados Torrijos–Carter de 1977 y, finalmente, a la reversión total del Canal a manos panameñas en 1999. La intervención de fuerzas armadas estadounidenses y el uso de armas de fuego marcaron el punto más grave de la jornada. Los enfrentamientos dejaron un saldo trágico: veintiun panameños muertos y cientos de heridos, según los registros históricos. Hospitales desbordados, calles cerradas y una población conmocionada reflejaban la magnitud del impacto.

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