La construcción del Canal de Panamá: una lección de perseverancia

La historia de la construcción del Canal de Panamá es un testimonio de cómo la perseverancia puede convertir lo imposible en realidad. Una empresa francesa sufrió un colapso financiero devastador, pero Estados Unidos, superando enfermedades y desafíos técnicos, completó el monumental proyecto que cambió el mundo. Esta historia nos enseña a nunca rendirnos ante la adversidad.


La construcción del Canal de Panamá: una lección de perseverancia

La construcción del Canal de Panamá fue un logro monumental que superó innumerables obstáculos. Los franceses fueron los primeros en intentarlo, pero sufrieron una aplastante derrota. Fernando de Lesseps, quien construyó el Canal de Suez, estaba seguro de que también podría construir el de Panamá, pero se equivocó. Insistió en un canal a nivel del mar, aunque los dos océanos tienen diferentes niveles de agua. Después de casi una década de trabajo, se rindieron y aceptaron la derrota. Fue el colapso financiero más grande y significativo de la historia. Más de 800 000 inversores franceses perdieron todo. Más de 25 000 vidas se perdieron, la mayoría por fiebre amarilla y malaria. En 1903, Estados Unidos decidió emprender la aparentemente imposible tarea. El presidente Theodore Roosevelt nombró a John Wallace como ingeniero jefe, pero solo duró un año, abrumado por la tarea monumental. Luego, John Stevens se hizo cargo y propuso un plan de lagos y esclusas. También encargó al médico jefe del ejército, William Gorgas, la erradicación de la fiebre amarilla. Sin embargo, Stevens renunció tres años después sin explicación. Finalmente, el coronel George Goethals se hizo cargo y terminó el trabajo. A pesar de los reveses, el 15 de agosto de 1914, el Canal se abrió al negocio — milagrosamente dentro del presupuesto y seis meses antes de lo previsto. El Canal, el proyecto más caro emprendido hasta entonces, cambió para siempre el mundo y la economía global al acortar la distancia entre el Atlántico y el Pacífico en 8 000 millas. Esta historia enseña una lección crucial: nunca te rindas. Como dijo el misionero cristiano Hudson Taylor: “Al principio es imposible, luego es difícil, y al final está hecho”. Puede que te falten dinero, habilidades o recursos, pero un millón de dólares de determinación lo hará posible. Quizás este es el año en que puedes hacer lo imposible posible en tu propia vida, si practicas la misma persistencia y determinación.