Economía Salud Del país 2026-02-03T14:04:35+00:00

Panamá tiene arroz hasta octubre pero el productor enfrenta caída de precios

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá confirmó que el país tiene suficiente arroz para cubrir las necesidades hasta octubre de 2026. Sin embargo, los productores enfrentan graves problemas: caída de precios, altos costos y consecuencias de los cambios climáticos, lo que pone en riesgo las siembras futuras y puede llevar a un mayor importación.


Panamá tiene arroz hasta octubre pero el productor enfrenta caída de precios

Panamá no enfrenta hoy una escasez de arroz, pero sí una crisis silenciosa en el campo que amenaza la estabilidad futura del principal alimento de la mesa nacional. Así lo confirman los productores y las cifras oficiales del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), que muestran abastecimiento suficiente, pero un negocio cada vez menos rentable. De acuerdo con el Análisis de Abastecimiento de Arroz de la Cadena Agroalimentaria, fechado el 30 de enero de 2026, el país dispone de una estimación total de 6,359,041 quintales de arroz limpio y seco, suficiente para cubrir 8.84 meses de consumo, es decir, hasta el 8 de octubre de 2026. El informe parte de un inventario inicial nacional de 5,230,095 quintales, menos la merma del 3%, lo que deja una disponibilidad base de 5,073,192 quintales, a la que se suman contingentes de importación y arroz pendiente por cosechar. Inventarios, contingentes y cosecha en la ecuación.

El documento del MIDA detalla que los contingentes de arroz bajo acuerdos comerciales aportan 911,837 quintales adicionales, luego de aplicar mermas, mientras que el arroz por cosechar del ciclo agrícola 2025-2026 suma otros 374,011 quintales. Con esta combinación, inventarios, contingentes OMC y TPC, más producción local, Panamá logra una cobertura sólida frente al consumo mensual promedio de 719,399 quintales. En términos simples: arroz hay. Panamá tiene arroz, pero necesita que alguien quiera seguir sembrándolo. «Con los inventarios en molinos, supermercados, el arroz por cosechar y las importaciones obligatorias, no debe haber desabastecimiento», sostuvo Omar Spiegel, también productor. Las cosechas nacionales, recordó, empiezan en julio, se intensifican en agosto y septiembre, y se fortalecen en octubre, permitiendo sostener el mercado interno. La tranquilidad del abastecimiento contrasta con la angustia del productor.

«Hay suficiente para cubrir la demanda sin importar un solo grano», afirmó Gabriel Arauz. Pero aclaró que la verdadera preocupación es la comercialización y el precio. «¿Cómo vas a sembrar si pierdes dinero?», Spiegel fue directo: «El sector productivo tiene grandes retos». Según Arauz, aunque al productor se le bajó el precio, el consumidor terminó pagando el arroz más caro. «Se levantó la regulación y la compensación, el productor percibió menos, pero el consumidor pagó más», explicó. La ecuación dejó de beneficiar a ambos extremos: el agricultor pierde margen y el comprador siente el golpe en el bolsillo. Si no se siembra, vienen más importaciones. Araúz advierte que el verdadero riesgo está en la próxima siembra. «Si los productores no pueden cubrir costos, simplemente dejarán de sembrar».

En un mercado internacional inestable, depender del exterior es jugar arroz a la ruleta. Spiegel: Panamá no está en crisis de arroz Omar Spiegel, también productor, coincide en que no hay problema de abastecimiento. «La última década ha estado sobre abastecida de arroz nacional. Eso le da esperanza al productor y estabilidad al país», señaló. Abastecimiento hoy, incertidumbre mañana. Las cifras del MIDA son claras: Panamá tiene arroz suficiente hasta octubre. Este año los costos superan los 2,500 balboas por hectárea, mientras los rendimientos bajaron de los 90 quintales, y el precio cayó de más de 30 balboas a un promedio cercano a 25 balboas por quintal. Uno de los puntos más sensibles es la distorsión de la cadena. Pero los productores también son claros: sin rentabilidad no hay siembra. Hoy el país come tranquilo, pero el sistema que garantiza ese plato diario se sostiene sobre un campo cansado, endeudado y con menos incentivos. En síntesis, la escasez no está en los silos, sino en el ánimo del productor. Spiegel señala que las variedades nacionales no están resistiendo los cambios climáticos. «Se importa de todo, menos semillas de arroz de alto rendimiento. No tiene lógica», cuestionó. Más producción por hectárea, más oxígeno. El objetivo, explica, no es solo sembrar más, sino producir mejor. «Un agricultor que obtiene más por hectárea tiene margen aun cuando el precio baja».

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