El fraude digital en Panamá alcanza nuevos niveles

Según un informe de Experian, el fraude digital en Panamá ha alcanzado un nivel crítico, representando el 22% de todos los incidentes cibernéticos en 2024. Los ciberdelincuentes utilizan tecnologías avanzadas como la IA y la automatización para crear ataques más complejos y difíciles de detectar, causando un daño significativo a la economía y la seguridad ciudadana.


El fraude digital seguirá evolucionando al ritmo de la tecnología; los próximos años estarán marcados por ataques más autónomos, escalables y difíciles de detectar. En paralelo, datos de Experian muestran que cerca del 60% de las empresas a nivel global incrementó sus pérdidas por fraude entre 2024 y 2025, una señal clara de cómo la sofisticación del delito digital está presionando a los mercados más avanzados y anticipa los riesgos que enfrentarán otros países, incluido Panamá. Estas plataformas falsas reaparecen rápidamente incluso después de ser eliminadas, alimentando el robo de credenciales, la suplantación de identidad y el fraude digital. “Estas tendencias nos muestran que el fraude digital dejó de ser un riesgo abstracto para convertirse en una realidad cotidiana”. A esto se suma que el Equipo de Respuesta a Incidentes de Seguridad de la Información (CSIRT Panamá) reportó en 2024 un total de 1,312 incidentes de ciberseguridad, donde el fraude digital representó el 22% de los casos, consolidándose como una de las modalidades más recurrentes. El estudio de Experian identifica cinco tendencias que están redefiniendo el fraude digital y el uso indebido de la información personal: Clonación de sitios web y robo de credenciales. La clonación de páginas legítimas de comercios, entidades y servicios digitales sigue siendo una de las formas más efectivas de fraude. Fraude entre sistemas automatizados. La interacción entre sistemas y agentes de inteligencia artificial que operan sin supervisión humana directa está abriendo nuevos espacios para el fraude. Bots emocionales y estafas a gran escala. Los bots impulsados por inteligencia artificial ya son capaces de sostener conversaciones creíbles, generar confianza y manipular emocionalmente a las personas. Estadísticas del Ministerio Público revelan que en el último año se registraron 5,056 denuncias por estafas y fraudes, un incremento del 10 % frente al año anterior, lo que equivale a que cada día 14 personas son víctimas de estafa en el país, explicó Victor Nieto, jefe de gestión en Experian. “La diferencia ya no está solo en detectar el fraude, sino en identificar señales tempranas antes de que el daño ocurra”, reiteró. Anticiparse, invertir en capacidades analíticas y fortalecer la confianza en los entornos digitales será clave para sostener el crecimiento del ecosistema digital y financiero en el país. En este contexto, Experian presentó su Future of Fraud Forecast 2026, un informe anual que identifica las principales amenazas de fraude que impactarán a empresas y consumidores a nivel global durante el año. Esto eleva la presión sobre las empresas, que hoy deben demostrar que pueden proteger la información, anticiparse a los riesgos y responder con rapidez. Hoy, los ciberdelincuentes ya no dependen de engaños aislados o ataques oportunistas, sino que aprovechan tecnologías avanzadas para ejecutar esquemas más autónomos, persistentes y complejos, capaces de escalar rápidamente y pasar desapercibidos. A medida que más procesos se automatizan, se vuelve más complejo identificar responsabilidades, intenciones y riesgos, creando un nuevo escenario de vulnerabilidad para las organizaciones. Esta amenaza ya dejó de ser excepcional y comienza a impactar de forma directa a usuarios y empresas en Panamá. Los ciberdelitos han ido creciendo exponencialmente en Panamá y el mundo por los avances de la tecnología. El reporte advierte que los estafadores están usando la tecnología a su favor, aprovechando la inteligencia artificial, la automatización y la interconexión digital para lanzar ataques cada vez más difíciles de detectar y contener. Estos equipos pueden ser explotados para recolectar datos, monitorear actividades o facilitar accesos no autorizados. Deepfakes y suplantación de identidad. El uso de inteligencia artificial para generar audios, imágenes y videos hiperrealistas permite a los estafadores hacerse pasar por personas reales, superar controles de verificación y acceder a sistemas sensibles. Dispositivos inteligentes como nuevos puntos de ataque. La expansión de hogares y entornos conectados, como asistentes de voz, cámaras, cerraduras inteligentes y otros dispositivos, amplía la superficie de ataque.

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