Para Panamá, el resultado es potencialmente desastroso. El riesgo inmediato es cuantificable en términos de tráfico y peajes. Esa percepción se encuentra actualmente en riesgo. La crisis portuaria ha transformado al Canal en un símbolo de la rivalidad entre China y Estados Unidos. Factores como la predictibilidad, la seguridad jurídica y la estabilidad política pesan decisivamente en las decisiones de las grandes navieras. Si Panamá es percibido como un país donde la política interfiere con la logística, donde las concesiones portuarias pueden ser anuladas por presiones externas y donde la seguridad jurídica es contingente a los vaivenes geopolíticos, su posición competitiva se verá irreversiblemente dañada en el ámbito internacional. La neutralidad de la vía interoceánica no es un lujo ideológico; es una necesidad funcional. Por ese motivo, se requiere que Panamá sea capaz de resistir las presiones de todas las potencias por igual, manteniendo una posición equidistante fundada en la defensa de sus intereses nacionales. (Foto: AP). Por José de la Rosa Castillo, Especialista en Relaciones Internacionales, la Industria Marítima y el Canal de Panamá. A lo largo del tiempo, el Canal de Panamá ha sido el principal activo estratégico de la nación. Si las presiones chinas logran que sus navieras —o las de terceros países preocupados por la estabilidad regional— opten por rutas alternativas (Suez, el Cabo de Buena Esperanza, el ”puente terrestre” norteamericano), los ingresos económicos del Canal disminuirán. La crisis actual sugiere que esa capacidad se ha debilitado peligrosamente en un mundo en conflicto. Para Washington, representa una victoria estratégica en su esfuerzo dirigido a contener la influencia china en el hemisferio occidental. Su valor, sin embargo, no reside únicamente en su geografía privilegiada, sino en la percepción internacional de que representa un bien público global, administrado con criterios de neutralidad y eficiencia técnica. Para Pekín, lo ocurrido confirma la vulnerabilidad de sus inversiones en jurisdicciones políticamente alineadas con Washington. Donald Trump vuelve a amenazar con tomarse el Canal. Pero el riesgo profundo es de naturaleza cualitativa: el deterioro de la confianza en la neutralidad panameña. Las rutas marítimas globales no se eligen exclusivamente por criterios de distancia.
Crisis en Panamá: Amenaza a la neutralidad del Canal
La crisis portuaria en Panamá ha transformado el Canal de Panamá en un símbolo de la rivalidad entre China y EE. UU. Los expertos advierten que la presión de las grandes potencias podría deteriorar irreparablemente la confianza en la neutralidad del Canal y la competitividad del país, lo que provocaría una disminución significativa de los ingresos.