Una Nueva Amenaza para el Canal de Panamá es Vigilada: Los Embalses Están en Niveles Históricos

Las autoridades del Canal de Panamá monitorean los recursos hídricos. A pesar de los récords de nivel en los lagos Gatún y Alajuela a principios de 2026, la principal preocupación es una posible intensificación de El Niño en 2027, que podría provocar una grave sequía y amenazar la navegación. Una estrategia de conservación del agua está en marcha, pero un nuevo embalse se retrasa hasta la década de 2030.


Una Nueva Amenaza para el Canal de Panamá es Vigilada: Los Embalses Están en Niveles Históricos

Febrero de 2026 fue el mes más lluvioso en la historia del Canal de Panamá de más de 132 años, debido a las inusitadas lluvias, añadió Murillo. Explicó que el sistema acuático del Canal depende de enormes volúmenes de agua dulce para mantener su operación. Por lo tanto, las autoridades del Canal monitorean constantemente el clima y advierten que el comportamiento de estas lluvias será clave para decidir si aumentar las medidas de conservación de agua en las esclusas, especialmente ante la posible formación de El Niño en la segunda mitad de 2026.

El inicio de 2026 ha sido positivo desde el punto de vista hídrico, con altos niveles de agua en los lagos Gatún y Alajuela que alimentan la vía interoceánica, dijo Ayax Murillo, gerente de hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá en una entrevista. Según Murillo, los científicos están analizando el calentamiento de las aguas frente a las costas de Ecuador y Perú, considerado uno de los primeros signos de este fenómeno climático. Estas anomalías de temperatura pueden alterar los patrones de lluvia en la región y afectar la disponibilidad de agua en la cuenca del Canal de Panamá.

El verdadero indicador de cómo evolucionará la disponibilidad de agua en el Canal de Panamá llegará en mayo, cuando normalmente comienza la temporada lluviosa. Aunque los pronósticos indican que las lluvias podrían comenzar ese mes, no se espera que sean intensas, explicó Murillo, citando informes hidrometeorológicos. Murillo indicó que desde diciembre de 2025 se ha implementado una estrategia para ahorrar más de mil millones de litros de agua diaria en las esclusas, en preparación para el posible desarrollo del fenómeno de El Niño en la segunda mitad de 2026, que podría traer condiciones más secas a la cuenca. "Nuestras reservas de agua son lo suficientemente robustas para enfrentar lo que resta de esta temporada 2026 relativamente seca."

En términos de capacidad, el embalse de Alajuela está cerca del 99% de su capacidad, mientras que Gatún está por encima del 90%, lo que permite al Canal operar sin restricciones y mantener la calado máximo permitido para los barcos. Los planes para nuevas instalaciones aumentarán la demanda de agua para el consumo humano, lo que hace urgente el desarrollo de un nuevo embalse con el proyecto del embalse del Río Indio.

Una Nueva Amenaza a Partir de Mayo

A pesar de los niveles actuales altos, el Canal mantiene medidas de conservación y está atento a fenómenos que puedan afectar los niveles de los lagos. En respuesta al aumento de los niveles de los lagos en los últimos meses, el Canal ha realizado varios descontroles de agua controlados en las presas de Gatún y Madden en noviembre y también en febrero. Indicó que actualmente, el tráfico a través del Canal de Panamá oscila entre 38 y 40 cruces diarios de embarcaciones a través de las esclusas. Sin embargo, las autoridades advierten que el verdadero desafío podría sentirse durante la temporada seca de 2027, cuando los efectos de los eventos de El Niño que pueden causar falta de lluvia en la cuenca del Canal suelen sentirse con más fuerza. "Por primera vez en la historia, los niveles de los embalses de Gatún y Alajuela para el mes de marzo están en los más altos de la historia registrada de agua del Canal de Panamá. La estrategia actual es conservar el agua y maximizar el uso de las esclusas existentes."

En promedio, con unos 40 tránsitos al día, el Canal utiliza alrededor de 10 mil millones de litros de agua cada día para permitir el paso de embarcaciones entre los océanos Atlántico y Pacífico. Además de este consumo operativo, también existen otras presiones sobre los recursos hídricos. Cada embarcación Panamax que cruza la vía interoceánica consume aproximadamente 200 millones de litros de agua, liberada de los embalses durante el proceso de esclusaje. El Canal de Panamá, por el que pasa entre el 5% y el 6% del comercio marítimo mundial, depende del agua dulce para operar y garantizar la continuidad del paso de las embarcaciones. Además de la navegación, el Gerente de Hidrología del Canal señala que el agua de los embalses también abastece a una gran parte de la población del país.

"Lo que nos preocupa es la temporada seca de 2027, dado que aún no tenemos operativo el embalse del Río Indio". Para entonces, el nuevo embalse del Río Indio aún no estará operativo, ya que el proyecto proyecta su puesta en línea entre 2031 y 2032, lo que limitaría la capacidad adicional de almacenamiento de agua disponible para hacer frente a períodos de sequía. Explicó que la temporada seca de 2027 podría ser el verdadero desafío, especialmente si el fenómeno de El Niño se intensifica en 2026. Murillo advirtió que, aunque los niveles de agua son actualmente altos, la principal preocupación radica en el mediano plazo. Actualmente, los análisis apuntan a un posible evento de El Niño débil a moderado, con mayor preocupación respecto a lo que sucederá en 2027.

Actualmente, ocho a nueve plantas de tratamiento de agua están operando, extrayendo agua cruda de los lagos Gatún y Alajuela. El lunes 9 de marzo, el lago Gatún tenía un nivel de agua de 88.32 pies (26.92 metros), cuando el nivel operativo máximo es de 88.93 pies (27.10 metros), y el lago Alajuela estaba en 251.52 pies (76.66 metros) y el nivel operativo máximo es de 252 pies (76.81 metros). La evaporación de los lagos puede representar pérdidas de entre 1.5 y 2 hectómetros cúbicos por día, lo que equivale aproximadamente a 2 mil millones de litros de agua por día, especialmente durante la temporada seca cuando aumentan la radiación solar y los vientos. El monitoreo del potencial fenómeno de El Niño también se basa en la observación de la temperatura del Océano Pacífico.

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