Por primera vez en 40 años, las aguas profundas de Panamá no ascendieron y el sistema oceánico podría estar colapsando.
Este incidente, descrito por el Instituto Smithsonian, plantea preguntas sobre la vulnerabilidad climática de los sistemas oceánicos tropicales, donde incluso cambios atmosféricos relativamente pequeños pueden resultar en impactos ecológicos sustanciales.
"Si no hubiéramos estado allí con un barco en el momento adecuado", dijo el coautor Hanno A. Slagter, "todo el evento podría haber pasado desapercibido". Esta declaración, incluida en el comunicado completo de la investigación, señala la necesidad continua de una mejor infraestructura de datos en los trópicos.
El estudio describe dos escenarios amplios: uno en el que la anomalía refleja la variabilidad natural, posiblemente vinculada a patrones de varios años como la Oscilación Decadal del Pacífico, y otro en el que el cambio climático antropogénico está modificando los sistemas de vientos tropicales que sostienen los eventos de surgencia.
En el centro de la interrupción se encontró un colapso en los impulsores atmosféricos. Los vientos alisios del norte, normalmente responsables de desencadenar el proceso de surgencia, fueron significativamente más débiles a principios de 2025. Como resultado, las aguas superficiales permanecieron en su lugar y la diferencia de temperatura necesaria para iniciar la mezcla vertical no se materializó. Las observaciones por satélite confirmaron concentraciones reducidas de clorofila-a en todo el Golfo de Panamá durante el período en que la productividad biológica normalmente alcanza su punto máximo.
Un análisis visual compartido por el equipo de investigación mostró marcadas diferencias en la productividad oceánica en comparación con años anteriores. Las imágenes, basadas en las concentraciones de clorofila, ilustraron cómo el motor biológico que normalmente se activa durante la temporada seca nunca se puso en marcha.
Esta reducción afectó a especies clave de peces, incluyendo sardinas, caballas y calamares, que apoyan tanto a la pes artesanal como a la comercial. Aunque los impactos económicos completos aún se están evaluando, los datos preliminares indican una disminución de los volúmenes de captura en múltiples comunidades costeras.
Los arrecifes de coral de la región también enfrentaron un estrés térmico aumentado. Sin la influencia de enfriamiento habitual de la surgencia, las condiciones favorecieron el blanqueamiento de coral, que los investigadores señalan que puede volverse más frecuente en escenarios de calentamiento, como se destaca en el comunicado oficial del STRI.
Los investigadores señalaron que este cambio eliminó un mecanismo estabilizador clave en el ecosistema marino de la región y expuso vulnerabilidades en el sistema oceánico-climático más amplio. Los modelos atmosféricos utilizados en la investigación indican una correlación entre vientos más débiles y patrones de presión alterados sobre el este del Pacífico. Sin embargo, los autores se abstienen de atribuir la avería a una sola causa.
Los hallazgos plantean preguntas no solo sobre la dinámica local, sino sobre cambios más amplios en los sistemas oceánicos tropicales que han permanecido poco monitoreados y poco comprendidos.
Si la interrupción de 2025 representa una avería puntual o una señal temprana del cambio sistémico sigue sin resolverse. Sin datos de línea base y observaciones en tiempo real, dicen los investigadores, seguirá siendo difícil detectar las alertas tempranas o comprender los umbrales a partir de los cuales los procesos oceánicos a largo plazo comienzan a fallar.