Así comenzó la segunda legislatura de la Asamblea Nacional, este viernes 2 de enero, con un discurso que intentó marcar un nuevo comienzo, aunque arrastra todavía pendientes que no se resolvieron en el primer periodo. Herrera reconoció que el inicio de su gestión fue complejo, marcado por el rejuego político y la pelea por el control de las comisiones permanentes. El reglamento interno de la Asamblea, una de las grandes promesas del arranque, sigue sin discutirse. Herrera aseguró que no le tiene miedo al tema, pero lo cierto es que pasa el tiempo y el documento no llega al pleno. A esto se suma otro peso que cargan los diputados al volver al hemiciclo: más de 80 anteproyectos de ley quedaron engavetados al cierre del primer periodo y ahora regresan a la mesa, en medio de una Asamblea que sigue bajo la lupa de la gente. Herrera habló de una nueva oportunidad, de corregir errores y de hacer las cosas mejor. Aun así, defendió su trabajo. Dijo que en estos meses se aprobaron más leyes que en los últimos dos años y se puso una calificación de 4, asegurando que la Asamblea sí ha avanzado. En su mensaje habló de lo que viene: educación, agua potable, medicamentos más baratos, ajustes a la descentralización, fortalecimiento de las recaudaciones del Estado y cambios a la carrera diplomática y consular. Jorge Herrera volvió a pararse en el pleno y habló de cambios, de leyes, de futuro. Temas grandes, pero que siguen esperando resultados reales. Uno de los anuncios fue que este año se impulsará la producción y comercialización de bioetanol, un proyecto que será debatido en un foro público el 15 de enero, para escuchar posiciones a favor y en contra antes de seguir empujando la normativa. Pero el discurso también dejó silencios incómodos. La calle, mientras tanto, sigue esperando que esta vez el discurso camine junto a los hechos y no se quede, otra vez, solo en palabras.
Comienza la segunda legislatura de la Asamblea Nacional de Panamá
El presidente de la Asamblea Nacional de Panamá, Jorge Herrera, pronunció un discurso para marcar el inicio del segundo período legislativo, llamando a nuevas reformas y reconociendo los problemas no resueltos del período anterior.