En Panamá, en medio de la crítica y la presión pública sobre el desempeño de varias instituciones, el gobierno de José Raúl Mulino se ha enfrentado a una serie de renuncias de funcionarios, lo que una más pone en entredicho la estabilidad de su administración.
Entre las renuncias que han llamado la atención se encuentran las de Francisco (Frank) Ameglio, viceministro de Desarrollo Agropecuario; Ana Fábrega, directora de la Secretaría Nacional de la Niñez, la Adolescencia y la Familia (Senniaf); Rutilio Villarreal, quien se desempeñaba como director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN); y José Pablo Ramos, gerente de la Cadena de Frío.
En el caso de Ameglio, líder del partido Realizando Metas (RM), el grupo que llevó a Mulino a la Presidencia, su salida se atribuyó a razones personales. Fue reemplazado por José Aníbal Rincón Stanziola, quien previamente había servido como asesor del ministro. Su partida fue anunciada oficialmente en un comunicado emitido por la junta directiva de la entidad.
Por su parte, Fábrega dejó su cargo en medio de una situación particularmente sensible para la institución. A pesar del creciente escrutinio público de la situación en estos centros de protección, Fábrega presentó su renuncia sin ofrecer explicaciones sobre lo que ocurrió en los refugios. Debía ser reemplazada por Otilia Rodríguez; sin embargo, después de surgir preguntas debido a las acusaciones en su contra, fue nombrada Andrea Carolina Vega.
El mandato de Ramos estuvo marcado por críticas relacionadas con la falta y escasez de agua en varias regiones. Su reemplazo aún no ha sido nombrado. Villarreal fue el último en abandonar su cargo el miércoles 4 de marzo. Él es reemplazado por el subdirector de la agencia, Luis Santanach.
La situación en la región de Azuero empeoró en mayo de 2025 cuando experimentó una de las peores crisis hídricas en años, después de que la contaminación de los ríos Río La Villa y Río Estibaná obligara a restringir la producción de agua potable. Esto obligó a IDAAN y al Ministerio de Medio Ambiente a desplegar operaciones de inspección y control, mientras que comunidades enteras dependían de camiones cisterna y racionamiento.
Las investigaciones señalaron varias fuentes de contaminación, incluyendo desechos de actividades agrícolas, el arrastre de agroquímicos y la descarga inadecuada de residuos en los ríos. "Creo que estos funcionarios deberían haber renunciado. ¿Por qué se fueron sin darle al país detalles de lo que ocurrió en los refugios?", cuestionó la diputada del partido Vamos, Alexandra Brenes, quien también había denunciado a Fábrega.