El sábado, los miembros de Vamos que estuvieron en David cruzaron a Boquete para celebrar la boda del exdiputado Gabriel Silva con Sophia Nandwani, bajo la mirada del volcán Barú. Silva, diputado en el periodo 2019-2024, forma hoy parte del equipo consejero de la bancada más grande del Legislativo. Hasta ahora, los miembros del gobierno habían brillado por su ausencia en estas celebraciones. El exdiputado y líder del grupo Juan Diego Vásquez, que ya tiene marcado su regreso a la Asamblea en 2029, fue uno de los más visibles. Lo acompañaron los diputados Augusto Tuto Palacios, Jhonathan Vega, Jorge González, Jorge Bloise, Roberto Zúñiga, Janine Prado y Luis Duque, junto a los directivos Javier Yap Endara y Gabriel Silva. A tiro de piedra, el diputado de MOCA José Pérez Barboni, presidente de la Comisión de Infraestructura y Asuntos del Canal. Por separado, se encontraban dos excandidatos presidenciales: Ricardo Lombana, líder de MOCA, y Martín Torrijos, presidente de Panamá de 2004 a 2009, quien abandonó el partido de su padre durante la campaña de 2024 y ahora piensa fundar su propio movimiento. En las calles, el desfile continuó: familias en las aceras, celulares en mano, la celebración avanzó sin contratiempos. Este fin de semana, el poder bailó con corbata y vestido de novia. El sábado, la escena cambió. Mientras Boquete festejaba, en La Cresta, en el corazón de la capital, otro evento acaparaba la noche: la boda del embajador de EE. UU., Kevin Marino Cabrera, con la panameña Andrea Altamirano Duque. Ahí sí aparecieron rostros del Ejecutivo. Entre los invitados, la congresista por Florida María Elvira Salazar y el legislador cubanoamericano José Félix Díaz, cercano a Donald Trump. La noche amenizaron Samy y Sandra Sandoval, Los Rabanes y la murga Perla Negra. El 28 de abril se cumplirá un año de la llegada de Cabrera a Panamá. Dos bodas que reunieron, en distintos escenarios, a figuras de la política y el gobierno. Así transcurrió el fin de semana en Panamá, donde la política se mueve con soltura en lo público y en lo privado. David: cuando la fiesta y la memoria chocaron El abanderado de la cabalgata en honor a San José fue Alberto Jurado, empresario dueño de Bagatrac, una constructora implicada en el caso de corrupción Blue Apple. Bagatrac acumuló millones en contratos durante el gobierno de Laurentino Cortizo (2019-2024). El presidente del PRD, Benicio Robinson, amigo cercano de Jurado. No en vano, Bagatrac le construyó una mansión en Boquete. En la tarima estelar estaba su copartidario el diputado Raúl Pineda, quien impulsó una ley contra la ludopatía, pero que hace años promovía los juegos de azar. También fue invitado el exalcalde de Panamá José Luis Fábrega. El presidente José Raúl Mulino también fue visto en las fotos. Junto al grupo estaba Mario Barletta, empresario publicitario y donante de Robinson. Vamos también participó en la cabalgata. Jurado admitió haber pagado más de $3 millones en coimas al gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014) por contratos públicos. Con sombrero y lentes oscuros, Jurado, conocido como Beto Bagatrac, recorrió el desfile junto al alcalde de David, Joaquín De León. Ambos asumieron su rol de anfitriones sin dudar. El PRD se tomó la tarima En la tarima principal, estaban más rostros conocidos. Estaba la exministra de Vivienda Inés Samudio. En primera fila, la alcaldesa de Boquerón Jesenka Espinosa, pareja de Jurado. También estaban el ministro de Seguridad Frank Ábrego, el alcalde de la capital Mayer Mizrachi y el contralor Anel Flores. El poder local convivió con figuras del Partido Republicano estadounidense. Un empresario vinculado a un caso de corrupción como abanderado de la principal cabalgata de Chiriquí. Llegó en medio de la tormenta, cuando Donald Trump amenazaba con retomar el control del Canal. Un año después, la situación ha cambiado, y Cabrera se casó con una panameña.
La élite política de Panamá en dos bodas
Este fin de semana, dos bodas significativas en Panamá reunieron a políticos y funcionarios. En Boquete, el exdiputado Gabriel Silva celebró su boda, y en la capital, el embajador de EE. UU., Kevin Marino Cabrera, contrajo matrimonio. Estos eventos simbolizan cómo la política impregna tanto la vida pública como la privada del país.