En 2026, los gobiernos de América Latina anunciaron un aumento para el año, sin detallar aún su alcance. En contraste, Guatemala y Honduras combinan alzas moderadas con altos niveles de informalidad, que limitan el impacto real de los incrementos. Guatemala aprobó un aumento de entre 4% y 7,5%, en un país donde cerca del 70% de la población trabaja en el sector informal. En Honduras, el salario mínimo oscila entre 460 y 638 dólares, según el tamaño de la empresa. En Panamá, en diciembre se aprobó un aumento de entre 9,50 y 15 dólares, que regirá desde el 16 de enero, en un país con más de 50 salarios mínimos, según actividad económica y región. En 2024, el alza fue de entre 4,5% y 7%, dejando el salario mínimo en 341,12 dólares. Los casos más extremos siguen siendo Venezuela y Cuba. En Venezuela, el salario mínimo permanece congelado desde 2022 en unos 0,40 dólares mensuales, compensado con bonos que no inciden en prestaciones laborales. En Cuba, el ingreso mínimo equivale a unos 5 dólares, prácticamente sin poder de compra. Aunque el salario mínimo en Latinoamérica promedia unos 400 dólares, la cifra esconde profundas brechas entre países y sectores. Para 2026, el debate seguirá centrado en cómo mejorar el ingreso real sin afectar el empleo formal ni la sostenibilidad fiscal.
Salario mínimo en Latinoamérica en 2026
En 2026, los gobiernos de América Latina anunciaron aumentos al salario mínimo, pero la situación varía enormemente en toda la región. Desde Guatemala y Panamá hasta Venezuela y Cuba, un análisis revela profundas disparidades en los niveles de ingresos y el impacto de la inflación en el poder adquisitivo.