Economía Del país 2026-01-20T19:47:42+00:00

La economía de América Latina se desacelerará al 2,2% en 2026

Según el informe del FMI, la economía de América Latina y el Caribe crecerá un 2,3% en 2026, por debajo del año anterior. Los factores clave son la baja productividad, la inversión limitada y los riesgos comerciales globales. Se proyecta una recuperación al 2,7% en 2027.


La economía de América Latina y el Caribe crecerá un 2,2 por ciento este año, una décima menos que la previsión del pasado octubre y por debajo del promedio de las economías emergentes, indicó este lunes 19 en un informe de perspectivas el Fondo Monetario Internacional (FMI). La cifra muestra una merma respecto al crecimiento -ya de por sí bajo- de 2,4 % en 2024 y 2025, aunque el FMI espera un repunte de hasta 2,7 % en el año 2027. El Fondo ha atribuido el débil crecimiento de la región a la baja productividad y a la inversión limitada en medio de condiciones financieras más restrictivas, a lo que se suma el impacto de la desaceleración del comercio mundial. También influye la menor capacidad de la región para beneficiarse del auge de la inversión tecnológica, que impulsa el crecimiento en las economías avanzadas. Sus apreciaciones se aproximan a las del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (Desa) de las Naciones Unidas, según el cual la región presentará una ligera reducción de su crecimiento, que pasaría de 2,4 % en 2025 a 2,3 % en 2026, antes de repuntar hasta 2,5 % en 2027. También con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), según la cual la región cerró 2025 con un crecimiento de 2,4 % y en 2026 seguirá con cifras bajas, 2,3 %, por cuarto año consecutivo. En su actualización de este lunes 19, el Fondo entregó estimados nacionales para la región solo en los casos de Argentina, Brasil y México. Argentina recogió las mejores calificaciones, pues luego de la contracción de 2024 (-1,3 %) el año pasado subió 4,5 % y mantendrá un ritmo de cuatro por ciento en los años 2026 y 2027. Brasil se desacelerará a 1,6 % en 2026, después de avanzar con 3,4 y 2,5 % en los dos años precedentes, aunque volvería a recuperarse (2,3 %) en 2027. El menor dinamismo obedecería a condiciones financieras internas más duras, cierta moderación del consumo y una política fiscal menos expansiva. Y podrían surgir tensiones políticas internas o geopolíticas, que introducirían nuevas aristas de incertidumbre y alterarían la economía mundial. Considera que una disipación sostenida de las tensiones comerciales contribuirá al crecimiento, y recomienda reponer los márgenes de maniobra fiscal, preservar la estabilidad financiera y de los precios, reducir la incertidumbre, y ejecutar reformas estructurales sin más demora en las distintas economías. Entre las emergentes y en desarrollo, sobresalen India, con crecimiento estimado de 6,4 % en 2026, y China y Arabia Saudita, con 4,5 %. Señala que “los vientos en contra derivados del cambio en las políticas comerciales” se ven contrarrestados por vientos a favor provenientes del aumento de la inversión relacionada con la tecnología, en particular con la inteligencia artificial (IA), más notable en América del Norte y en Asia que en otras regiones. Suma el apoyo fiscal y monetario, condiciones financieras en general acomodaticias y la adaptabilidad del sector privado. Prevé que el nivel general de inflación mundial descienda del 4,1 % estimado en 2025 hasta 3,8 % en 2026 y 3,4 % en 2027. Entre los temores del Fondo está que las expectativas acerca del aumento de la productividad relacionado con la IA podría dar lugar a un declive en la inversión y desencadenar una corrección brusca en el mercado financiero, lo que se extendería del sector de la IA a otros segmentos y mermaría la riqueza de los hogares. Las tensiones comerciales podrían exacerbarse, lo cual prolongaría la incertidumbre y lastraría más la actividad.

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