Economía Eventos Del país 2026-01-24T22:07:51+00:00

Tradición de recolección de café en Panamá

En las montañas de Panamá, la cosecha de uno de los cafés más caros del mundo depende de las manos del pueblo indígena Ngäbe Buglé. Este trabajo combina tradición y cultura, pero se enfrenta a una escasez de mano de obra, lo que amenaza el futuro del famoso café panameño.


En las montañas del occidente panameño, donde nace uno de los cafés más cotizados del mundo, el trabajo de recolección del grano depende en su mayoría de manos indígenas Ngäbe Buglé, uno de los siete pueblos originarios de Panamá. Hoy, con 50 años de experiencia, asegura que ama lo que hace y que el café transformó su vida. Para Leopoldo, el mayor logro no es haber sido parte de ese hito agrícola en la historia del café panameño en 2004, sino que sus hijos sean profesionales universitarios, algo que atribuye directamente al trabajo constante en este sector, como explica a EFE. Su labor combina tradición y cultura en un contexto marcado por la escasez de mano de obra. Este trabajo se desarrolla en un contexto de creciente preocupación para el sector. Cada año cerca de 10.000 personas migran al distrito de Renacimiento para cosechar el café y muchos de ellos cruzan la frontera para Costa Rica, lo que pone en peligro la recolección que se inicia en septiembre en las zonas de menor altitud. Uno de los rostros de esta historia es Moisés Montezuma, considerado uno de los mejores tostadores de Panamá y el único juez nacional de café de origen Ngäbe Buglé, quien participa en la selección de los mejores lotes que entran a la competencia anual Best of Panama (BOP), evento internacional organizado por la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP, por sus siglas en inglés). Dijo a EFE: 'Empecé recolectando café en 1975. Poco a poco me convertí en catador sin darme cuenta'. Aseguró que primero fue prejuez y que en 2006 se convirtió en juez nacional de Panamá, como parte del equipo de especialistas en café que tiene el país. Recorrieron varias fincas panameñas y luego se desplazaron hasta Costa Rica siguiendo las cosechas. Para Lucas Hernández comenzó a recolectar café a los 18 años junto a su madre. Para Yamileth Pinto, una estudiante universitaria de Educación Física de 21 años, cada cosecha representa una oportunidad para continuar con su formación académica. 'Al culminar las clases, migro enseguida para la cosecha. Hace 35 años se inició como recolector y en las fincas aprendió un oficio que le dio estabilidad a lo largo de su vida'. 'Cuando salí de sexto año, mi papá me dio esa idea y de allí saco el sustento para ayudarme en mis estudios', dijo a EFE. 'Hago un presupuesto para cada cosa. Con esa cosecha me ayudo con el dinero que saco al final, me ayuda para estudiar'. 'No es una tarea fácil, pero es gratificante', afirma.

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