El ciudadano que todos los días madruga para mantener precariamente a su familia, que no dispone de secretarias, ni de grandes emolumentos ni de autos del Estado, ni conductores a su disposición, vive la frustración y el oscuro horizonte que le deparan a sus vástagos. Hace poco, esa misma ministra intentó justificar su incompetencia en la baja ejecución presupuestaría. Así sucedió, en el interrogatorio al que fue sometido el viceministro administrativo de Educación, Roberto Elías Sevillano, cuando afirmó que los educadores que asisten a los supuestos seminarios de perfeccionamiento docente, recibían sus respectivas meriendas. Más allá de las excusas y las falaces explicaciones del alto funcionario en el pleno legislativo, su comparecencia dejó clara la ausencia de una política educativa oficial y la descoordinación que existe en la cúspide de ese Ministerio. En cambio, está presto a amenazar y reprimir a los educadores y malgastar recursos, como se demostró a través del reciente viaje a Israel, donde supuestamente fue a ver los ”avances” de un Estado denunciado en todo el orbe por las masacres al pueblo de Palestina, que se resiste a ser despojado de su tierra y cuyas principales agresores sionistas han sido condenados por la Corte Penal Internacional, tras el genocidio perpetrado. Para la señora Lucinda Molinar, la penosa intervención de su viceministro fue un simple ”error humano”. Adujo que era demasiado el dinero asignado a su Ministerio. Mientras recurre a ese argumento pueril, mueren niños en las largas caminatas hasta los destruidos remedos escolares, para recibir clases en condiciones infrahumanas y una pobre alimentación. Sin duda, los hechos acaecidos en el ámbito educativo nacional revelan la necesidad de exigir la designación de una ministra talentosa, con buenas credenciales y un verdadero compromiso social. A todos los educadores panameños les corresponde hacer un llamado para concretar la unidad a favor de una educación científica y democrática, y el desarrollo humano acelerado. Los 27 gremios de docentes en Panamá deben fortalecer los esfuerzos colectivos con el único instrumento posible: la unidad. La palabra de orden es forjar la unidad no sólo con los educadores de todos los niveles, sino con los obreros y los pueblos originarios, en procura de mejores días para la patria. (Foto: Richard Bonilla / La Estrella de Panamá). Por Florencio R. Muñoz B. Docente e historiador. ”La mentira tiene patas cortas”, advierte el aforismo popular cuando se quiere ocultar la verdad de un hecho notorio. Ministra Lucinda Molinar en el ojo de la tormenta.
La ministra de Educación de Panama en el ojo del huracán
El artículo critica a la ministra de Educación de Panamá, Lucinda Molinar, por su incompetencia, desorganización en el ministerio y el despilfarro de recursos. El autor llama a la unidad de los docentes para luchar por una mejora en la educación del país.