La cartografía criminalística es una disciplina que combina los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la criminología para crear mapas detallados de la criminalidad. Aunque no se menciona un proyecto único con este nombre, ya existe infraestructura para crear mapas detallados y la criminología aplica análisis espacial, lo que sugiere la necesidad de unir estas disciplinas.
El proceso comienza con el estudio y evaluación del lugar de los hechos. Se reproduce científicamente el evento, se identifican pruebas con exactitud y se comprenden las interacciones espaciales de los crímenes. A continuación, se desarrollan mapas temáticos que ayudan a entender la distribución y frecuencia de los delitos, facilitando su comprensión para especialistas y no especialistas.
Estos mapas sirven como herramienta para la organización estratégica, ayudando a la policía a asignar recursos, prever futuros delitos y crear estrategias de prevención más específicas. El análisis de datos georreferenciados proporciona información para políticas públicas y decisiones de seguridad.
En Panamá, se están desarrollando esfuerzos para integrar la cartografía y la criminología, destacando el Proyecto de Ley 739 y las actividades del Instituto Geográfico Nacional. La cartografía criminalística también es un método eficaz para presentar pruebas sólidas en procesos judiciales.